“Qamarasiña, nayra satjawi urupa”, nuestras primeras siembras

Niños y jóvenes de la Comunidad Campesinas Potojani Grande inician las primeras siembras con una ceremonia ritual.

Sentados alrededor de una colorida diversidad de productos agrícolas entre variedades de papas -tanto dulces y amargas- ocas, izaños, cañihua, quinua, cebadas, habas, avena, arvejas y mazorcas de maíz; estudiantes, docentes, padres y madres de familia compartieron un momento y espacio ritual para dar inicio de las siembras en la Comunidad Campesina de Potojani Grande, distrito de Chucuito, región Puno.  

Esta práctica ritual de inicio de la siembra denominada “qamarasiña, nayra satjawi urupa” (nuestras primera siembras) se celebró en el patio del IES Agroindustrial como una forma de visibilizar las experiencias ancestrales de conservación ritual de la biodiversidad que se cría en la zona.

En este espacio participaron estudiantes de la Institución de Educación Superior Agroindustrial, así como de escolares de la IE 70111, alumnos de nivel inicial, docentes, padres y madres de familia de la comunidad campesina de Potojani Grande.

Desde tempranas horas de la mañana, los estudiantes participantes prepararon una mesa ritual en la que colocaron la diversidad de semillas y productos que se cultivan en la zona, mientras que el yatiri (sabio andino conocedor del proceso ritual en la zona) dirigía la ceremonia pidiendo que  niñas, niños y jóvenes aprendan las lecciones de crianza de la chacra, asimismo que los cultivos florezcan y se tenga una buena campaña agrícola.

Esta actividad se llevó a cabo luego de largas reflexiones previas en sesiones de clases, con el objetivo de poner en práctica el ritual de inicio de la siembra de los diferentes cultivos que poseen las instituciones educativas, así como hacer una muestra de la biodiversidad para sensibilizar a los estudiantes.

El yatiri “bendijo” todas las semillas expuestas y pidió a los estudiantes cuidar con cariño cada una de las semillas, que serán sembradas en las chacras escolares y de las familias, a la espera de una buena cosecha.

Luego de la ceremonia ritual, se realizó una jornada de siembra de quinua y haba, la misma que  será continuada en lo que queda de la campaña agrícola.

Sorprendió gratamente la muestra de una innovación a cargo de los alumnos del área de mecánica del colegio Agroindustrial, quienes diseñaron un arado con material reciclado de bicicletas en desuso. Hechas las pruebas se usó para la primera siembra de quinua y haba. Se trata de un arado que reemplaza a la yunta de toro y que se puede utilizar en áreas pequeñas.

Finalmente, todos compartieron un merienda colectiva, allí una vez más se demostró y se afirmó que la comida se basa fuertemente en los productos de la chacra andina, donde no se puede excluir alimentos de otras regiones.

Esta actividad marca el inicio de la acciones de los proyectos de aprendizajes en escuelas de nivel inicial, primaria y secundaria, apoyados por el Proyecto Regional Andino, en el que se busca revalorar y promover las buenas prácticas de la agricultura ritual, siendo los  jóvenes, niñas y niños quienes hagan suyo el proceso ritual de crianza de la biodiversidad.

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