Saberes comunitarios ancestrales. Implicancias pedagógicas y epistemológicas

Del 16 al 18 de octubre se llevó a cabo el segundo módulo del curso Especialización en Educación Comunitaria Intercultural en la ciudad de Yungar, distrito de la provincia de Carhuaz, en la región Áncash, y tuvo como objetivo realizar un ejercicio de investigación de saberes ancestrales comunitarios a través de una herramienta pedagógica como es la matriz del calendario comunal.


Continuando con el espacio de reflexión sobre la educación comunitaria, se realizó el segundo módulo del curso Educación Comunitaria Intercultural, en el que se trabajó, sobre la base de un ejercicio investigación de saberes comunitarios en territorio andino, las implicancias pedagógicas y epistemológicas del diálogo de saberes entre la cultura educativa comunitaria y la cultura educativa escolar.

Con la participación de 22 estudiantes entre docentes, gestores educativos, funcionarios estatales y técnicos de ONG, que prestan y acompañan servicios educativos en comunidades andinas y amazónicas, se desarrollaron charlas magistrales, en el que se abordó temas como: epistemologías de las culturas educativas comunitarias, agricultura campesina andino amazónica, el calendario comunal, metodología comunitaria para la recopilación de saberes. Asimismo, los participantes realizaron el ejercicio de recopilación saberes a partir de herramientas como la matriz de saberes, el calendario comunal y las cartillas de saberes.

Por llevarse a cabo en una región andina, como Áncash, donde la organización Urpichallay impulsa la educación comunitaria e intercultural en la región, se puso énfasis en el conocimiento de la cultura educativa comunitaria de este territorio, aproximándonos a las corrientes epistemológicas y pedagógicas que la sostienen, a partir de la investigación de saberes ancestrales que se plasmaron en el calendario comunal.

Para abrir los espacios de reflexión, Grimaldo Rengifo, cofundador del PRATEC, abordó el tema de las dimensiones del saber andino-amazónico:

“La reflexión nuestra es la manera como dialoga el humano con la naturaleza. Y aquí viene la reflexión epistémica. El humano sabe, pero, nos dicen nuestros abuelos de las comunidades, que la naturaleza también sabe. Entonces, necesitamos otra epistemología para explicar. Porque toda la gnoseología, la teoría del conocimiento que nosotros estudiamos, está basada en cómo conoce el sujeto al objeto, para producir conocimiento, y con ese conocimiento transformarlo. A consecuencia de esto, a fines del siglo XVIII, el objeto se convierte en recurso. ¿Qué recurso? Es todo objeto, y todo en la naturaleza, a disposición del hombre. ¿Cómo se quiere que el mundo cambie con este error? ¿Qué hacen los docentes interculturales? Traducen el error a las lenguas originarias. El docente tiene que entender cuándo está en una esfera cultural y cuándo se está en otra. Si el docente no es cuidadoso, va a traducir de frente a otro tipo de lenguaje, en quechua o en aymara o en lo que sea, si no entiende que son dos culturas educativas. Entonces la tensión para la formación docente es que se tiene que entender dos culturas. En las comunidades nos dicen: ‘yo crío a la papa, porque la papa me cría’. El profesor Julio nos dice: ‘Los centros ceremoniales son lugares de comunicación entre el Hanan Pacha y el Kai Pacha, y como todos los centros ceremoniales, que les llaman ruinas, están ubicados de tal manera para que uno pueda conversar con ellos para criarles a ellos. Entonces, aquí, no hay manejo. ¿Cómo vas a manejar tú a tu madre? Acá el verbo es criar. Yo crío a la Madre Tierra y la Madre Tierra me cría. Si no entiende que son dos culturas educativas, se crea una tensión para la formación docente en que se tiene que entender dos culturas. Es un proceso doble: de afirmación y de descolonización”, agregó Grimaldo Rengifo.

Asimismo, señaló que el proceso educativo comunitario busca armonizar el hacer, sentir, pensar y convivir, revalorizando los modos propios de aprender y enseñar de los pueblos andino-amazónicos.

Seguidamente, Julio Valladolid, investigador del PRATEC, compartió parte de sus investigaciones relacionadas al ciclo agrícola y el calendario como una expresión viva de la relación entre comunidades y la naturaleza.

“Quisiera que al final de esta presentación se den cuenta de lo importante que sigue siendo la agricultura campesina andina para la subsistencia del Perú como país. A veces no nos damos cuenta de que vivimos en un país muy especial. Haciendo una reflexión de todas estas cosas, la agricultura que siempre nos dio de comer, desde la época prehispánica hasta el presente, no es la agricultura comercial, siempre ha sido la agricultura de crianza de diversidad de plantas y diversidad de animales. Porque sin diversidad no es factible la vida en los Andes. Se habla, por ejemplo, que los Andes son agro-mega-biodiversos, es decir, que son fuente de gran número de plantas domesticadas para algunos o cultivadas para otros, que es el sostén de la vida. La agricultura campesina andino-amazónica sigue siendo la base de la alimentación de la mayoría de las poblaciones del país y se basa pues en la crianza de la diversidad y variabilidad de plantas y animales. Cuando digo diversidad, me refiero a las diversas especies, por ejemplo, el maíz es una especie, la papa, las ocas, etc., y cuando digo variabilidad, estoy refiriendo a las variedades dentro de la especie maíz”, señaló Valladolid.

Asimismo, agregó que esta forma particular de crianza de la diversidad va de la mano de la sabiduría ancestral de las comunidades que han permitido la criar la diversidad aún con los desafíos climáticos acontecidos:

“Los especialistas nos dicen que en el Perú se han determinado 1.600 variedades de maíces cultivados, maíces andinos cultivados. Entonces, vamos a hablar por eso de diversidad y de variabilidad. Y en esta primera parte, les decía que, para mí la educación intercultural es base para seguir teniendo esta agricultura, esta sabiduría que siempre nos ha permitido tener alimentos, a pesar de los cambios climáticos. La educación intercultural, que se basa en la educación comunitaria, son tesoros, que no debemos perderlos. La agricultura se originó en el mundo hace 10.000 años en ocho centros de origen de la diversidad. En cada uno de estos centros se cultivaron, se domesticaron plantas originarias de esos lugares y también la sabiduría que permitió cultivarlas y mantenerlas hasta ahora. Durante los 10.000 años de cultura andina, desde sus orígenes hasta la actualidad, han sucedido una serie de cambios climáticos, cambios climáticos fríos y cambios climáticos cálidos, como el que actualmente estamos viviendo. Entonces, a partir más o menos de los 6.000 años, aparecen las grandes culturas, que construyen grandes centros ceremoniales. Tenemos aquí todas las culturas que surgieron desde la época más antigua, como Caral, hasta la época de los Incas, pasando por otra cultura pan andina, como es la de Chavín, y también la otra cultura pan andina de Wari. Esto quiere decir que, somos herederos, digamos, de una sabiduría que ha mantenido la crianza de plantas a pesar de los cambios climáticos. La sabiduría andina, que nos ha permitido tener comida”, afirmó Valladolid.

Durante la tarde del primer día, la especialista en educación comunitaria e intercultural, Karina Costilla, integrante de Urpichallay y el PRATEC, hizo una introducción al uso de las herramientas de investigación de saberes comunitarios

“Hacer un calendario es llevarnos a escuchar a la naturaleza. ¿Qué nos quiere decir la tierra? ¿Qué nos quiere decir el agua? ¿Qué nos quiere decir las plantas? ¿Qué nos quiere decir el aire? Eso es hacer un calendario. Entonces, colocarnos en todos los sentidos, una educación tiene que partir por lo que siento, por lo que veo, por lo que escucho, por lo que hablo, pero también lo que me dice el otro, y el otro no es solo la persona, también es la naturaleza. Otra situación dentro de lo que es educación comunitaria es que nosotros somos como los transmisores, los mediadores de la cultura, entonces, también tenemos que darle voz dentro de educación comunitaria a los actores, en este caso las sabias y sabios de las comunidades”, señaló Karina Costilla.

El segundo día, con el acompañamiento de los gestores comunitarios formados por Urpichallay: Wendy Graza de comunidad de Tuyu, Wilder Lázaro, Pablo Meza y Octavio Meza, del sector de Cachipachán de Vicos, cada uno de los grupos de participantes del curso realizaron visitas de campo y entrevistaron a los sabios y sabias de las comunidades, donde pudieron conocer las diferentes prácticas de crianza de diversidad y de oficios chacareros en los diferentes espacios de vida andina como son: la casa, chacra, hallka y agua.

El resultado de sus investigaciones sobre prácticas y saberes en las comunidades fue la elaboración de cuatro matrices de recopilación de saberes, 4 calendarios comunales y 4 cartillas de saberes, hechos por cada uno de los grupos, quienes expresaron su sentir y experiencia en estos testimonios:

¿Qué aprendimos de la experiencia de Urpichallay?

“Aprendimos desde sus prácticas de sus saberes que tiene cada sabio desde su propia tradición. El cariño con lo que nos recibieron, su apertura para compartir sus saberes, su complementariedad (Varón-Mujer). Palpamos el respeto a la Madre naturaleza en la siembra crianza y cosecha”.

“La reciprocidad al visitar, el compartir, el respeto en la comunicación hombre-naturaleza. La transmisión de los saberes en sus espacios donde se desarrollan las actividades. Se encuentran abuelos y abuelas que conocen de la crianza de la chacra para dialogar”.

“Lo que aprendí de Urpichallay es la organización y comunicación es muy fluida que tiene hacia los demás. Aprendí que la melodía de la voz es importante para hablar. Que el contacto sincero puede generar espacios de confianza. Que escuchar es fundamental para implementar instrumentos que permitan poner en práctica el desarrollo de la comunidad en un proceso intercultural que pueda ser usado con orgullo”.

“Los gestores han realizado un trabajo de acompañamiento fantástico, se han mostrado seguros, orgullosos y como líderes. Esta mediación ha sido fundamental para relacionarte desde la confianza y el cariño”.

“Urpichallay nos muestra una metodología para recoger los saberes de las comunidades, registrar y procesar significados e implicancias. Sabiduría y experiencias que permiten integrar y desarrollar costumbres y actividades en nuestra vida diaria y con nuestros estudiantes para no perder esas sabidurías y saberes sostenibles”.

Este segundo módulo tuvo un enfoque teórico y práctico, desde el aprender-haciendo, vivenciando el saber desde el mismo territorio de las comunidades, de lo compartido por las sabias y sabios chacareros, desde el cariño y la vida comunitaria criadora.

Con este curso se busca que las y los participantes puedan nutrirse de la educación comunitaria e intercultural que les permita elaborar modelos educativos comunitarios, buenas prácticas, donde el saber ancestral de las culturas educativas comunitarias entre en un diálogo de saberes con la cultura educativa escolar y el conocimiento moderno.

Un comentario

  1. Lorenzo Núñez Huamaní

    El texto “Saberes comunitarios ancestrales” resalta de manera muy significativa la importancia de revalorar la sabiduría de nuestros pueblos andinos y amazónicos. Muestra cómo la educación comunitaria puede fortalecer el diálogo entre los saberes ancestrales y el conocimiento moderno. Es inspirador ver cómo las comunidades, a través de la reciprocidad, el respeto y la crianza de la naturaleza, continúan transmitiendo sus valores y prácticas. Este tipo de experiencias son fundamentales para construir una educación más humana, intercultural y sostenible.

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