“La ciudad necesita reencontrarse con sus raíces” — Encuentro de Educación Comunitaria en Lima 

El Parque Voces por el Clima, en Santiago de Surco, se llenó el 6 de agosto de voces, manos y memorias. Allí se llevó a cabo el Encuentro de Educación Comunitaria: Lima Tejiendo Aprendizajes Comunitarios en la Ciudad, una jornada que reunió a educadores, colectivos, autoridades, abuelos, abuelas, jóvenes y niños en torno a un mismo propósito: reconocer y compartir los saberes que sostienen la vida comunitaria.

Talleres vivenciales guiados por los sabios

La mañana comenzó con seis experiencias vivenciales de educación comunitaria en ámbitos urbanos, cada una guiada por un sabio.

En el área de compost y huertas, se enseñaban técnicas para cuidar la tierra y producir alimentos sanos en la ciudad. En la mesa de comida tradicional elaboraron ricas humitas. En el bordado aprendieron a decorar bolsitos con puntadas que transmiten color a la tela del tocuyo, mientras que en higiene natural enseñaba recetas para elaborar productos saludables como el champú hecho con sábila. En la mesa de tejido aprendieron hacer los nudos con la lana con los que se elaboran las prendas para abrigarnos, y en la de medicina tradicional, se compartían los secretos de las plantitas como remedios que han acompañado a las familias por generaciones.

Los participantes no solo aprendían, sino que dialogaban y compartían experiencias propias: un verdadero intercambio de saberes en el que las edades y procedencias se entrelazaban.

Voces para pensar la ciudad

Tras los talleres, se desarrolló la mesa técnica con tres ponentes: David Venegas, del Colectivo Educación Comunitaria; Ana Sofía Pinedo, coordinadora de Arena y Esteras; y Oscar Badillo, coordinador de la Unidad de Educación Comunitaria en el Ministerio de Educación. “Lima es plural, no es una sola. En cada distrito, en cada barrio, hay una historia distinta que se puede reconocer en sus saberes y en sus prácticas”, dijo Pinedo, destacando que estos espacios también permiten que colectivos y organizaciones se conozcan y fortalezcan redes de trabajo conjunto.

Badillo subrayó que “la educación comunitaria es un derecho que nos convoca a todos: Estado, organizaciones y ciudadanía”, insistiendo en que debe integrarse a las políticas públicas. Mientras que Venegas reflexionó sobre la importancia de visibilizar las experiencias educativas que ya existen en los barrios, para que no queden fuera del mapa institucional.

La jornada continuó con un ritual colectivo para agradecer a la tierra, a los ancestros y a la comunidad por la posibilidad de reunirse. Después, se compartió lo que cada uno había traído: frutas, huevos, papa, cancha serrana, queso. Una mesa común que fue reflejo de la generosidad y la reciprocidad que sostienen la vida comunitaria.

En la plenaria, los participantes se reunieron para dialogar y responder en grupos tres ejes temáticos vinculados a la educación comunitaria. Los testimonios de cada grupo se compartieron en voz alta, recogiendo ideas, propuestas y compromisos. Se escucharon relatos de quienes han visto cómo estos saberes fortalecen la identidad barrial y, así mejorar la convivencia.

La docente Yanila Huertas Espinoza, de la Institución Educativa Inicial 628 Los Pioneritos, compartió las acciones que han impulsado desde su centro educativo. “Con nuestros estudiantes hemos trabajado en el huerto escolar y en actividades donde los adultos mayores comparten sus saberes. Con el apoyo de Arena y Esteras, hemos promovido que los niños se acerquen a ellos para aprender prácticas y conocimientos que no están en los libros, pero que enriquecen enormemente la educación”, comentó Huertas. 

En el cierre, los tres ponentes ofrecieron reflexiones finales, junto con José Moreno, director de la Dirección General de Educación Básica Alternativa, Intercultural Bilingüe y de Servicios Educativos en el Ámbito Rural (DIGEIBIRA) del Ministerio de Educación. “Este encuentro demuestra que la educación puede ser verdaderamente intercultural cuando reconoce e integra los saberes de las comunidades”, afirmó Moreno, señalando que es fundamental mantener estos espacios.

La tarde continuó con la presentación teatral “La Alegría de Querer Vivir”, los actos inspirados en la costa, sierra y selva dieron vida a un recorrido por costumbres y saberes de cada región, interpretadas con energía y creatividad por adultos mayores, quienes, a través de la actuación, el movimiento y la destreza, reafirmaron que la memoria cultural también se expresa con alegría.

Feria de saberes comunitarios

La jornada culminó en el lobby del parque con la Feria de Saberes Comunitarios, un espacio donde colectivos y participantes intercambiaron ideas, mostraron sus trabajos y crearon vínculos para futuras colaboraciones. Como destacó Pinedo, esta es una oportunidad para que “quienes trabajan desde distintos frentes puedan encontrarse, reconocerse y fortalecer su labor”. Estos encuentros nos muestran que compartimos un mismo deseo: que “nuestros saberes sigan vivos y que nuestros mayores sean reconocidos como los grandes maestros que son”, finalizó Pinedo. Un espacio donde cada saber compartido dejó una semilla en quienes participaron. Una semilla que con continuidad, puede florecer en una Lima más consciente, solidaria y orgullosa de su diversidad.

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